"No hay camino para la paz, la paz es el camino".(M.Gandhi)

 

opinión

       

 

 

 

 

 

 
Mapa de zonas afectadas (rojo y amarillo en el mapa) por uranio
empobrecido arrojado sobre Irak por los aliados en la Guerra del Golfo

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Uranio empobrecido: Preguntas y respuestas
Emiliano G. Peces

A menudo, se producen noticias que iluminan de repente todo el firmamento
mediático para, al poco tiempo, desvanecerse y desaparecer o quedar
relegadas a los márgenes de la comunicación "oficial". Es asombrosa la
capacidad de los medios de comunicación para lanzar, consumir y condenar
al olvido cualquier asunto de indudable transcendencia como es éste. Es
deber de todos difundir al máximo este tipo de información, para que la
responsabilidad de los genocidas que dirigen el mundo no sea pasto del
olvido.
¿Qué es el uranio empobrecido?
El mineral de uranio, tal como se encuentra en la naturaleza, aparece
compuesto, en su mayor parte, por el isótopo 238 y por una pequeña
cantidad (0'7 %) del isótopo 235. Este es el que realmente puede
fisionarse para ser utilizado en reactores nucleares y en la fabricación
de bombas atómicas. Por lo tanto, el mineral de uranio ha de ser
enriquecido industrialmente. En este proceso, se produce una gran cantidad
de material, de residuos. Esto es lo que se llama uranio empobrecido
(U-238) que es también radiactivo y que tiene una vida media de ¡4.500
millones de años! Almacenar este tipo de residuos contaminantes resulta,
por tanto, extremadamente caro.
Se da la circunstancia de que EE.UU., después de medio siglo produciendo
armas atómicas y energía nuclear, tiene almacenadas más de 500.000
toneladas de uranio empobrecido. ¿Qué es lo que ocurre? Pues que, con el
fin de ahorrar dinero y vaciar sus depósitos, el Gobierno de los EE.UU.
cede gratis el uranio empobrecido a las empresas de armamento
norteamericanas y extranjeras. Así, hoy en día, además de EE.UU., países
como Gran Bretaña, Francia, Canadá, Rusia, Grecia, Turquía, Israel, las
monarquías del Golfo, Taiwán, Corea del Sur, Pakistán o Japón, compran o
fabrican armas y municiones con uranio empobrecido.
Aparte de su gratuidad, el uranio empobrecido ofrece otras ventajas
adicionales que lo hacen muy atractivo para la tecnología militar. En
primer lugar, es el elemento natural más pesado que puede encontrarse;
debido a su densidad, los proyectiles con cabeza de uranio empobrecido
pueden perforar el acero blindado de carros de combate y de edificios. Y,
en segundo lugar, resulta además un material pirofórico natural, es decir,
que se inflama al contacto con el aire, provocando el estallido del
objetivo alcanzado.
Antes de explicar como actúa el uranio empobrecido conviene detenerse en
una personalidad que aparece en casi todos los informes a los que yo he
tenido acceso.

¿Quién es Doug Rokke?
Este doctor en Física fue director del Proyecto sobre Uranio Empobrecido
del Pentágono durante diez años. En febrero de 1991, durante la guerra del
Golfo, se encontraba al frente de un equipo médico encargado de limpiar de
vehículos contaminados la famosa "autopista de la muerte" que une Basora
con Bagdad, donde se dispararon casi un millón de proyectiles de uranio
contra los carros de combate de la Guardia Presidencial iraquí que
emprendían la huida hacia la capital.
Después de esta misión, el ejército de EE.UU., al que pertenecía, tardó
cuatro años en informarle de los resultados de sus análisis. Estos
señalaban proporciones astronómicas de uranio en la orina.
Actualmente, con graves problemas respiratorios, motrices y de riñón, se
ha convertido en uno de los líderes de la campaña a favor de prohibir esta
munición en los EE.UU. Por lo tanto, pocas personas tan autorizadas como
ésta para hablar de los efectos del uranio empobrecido.

¿Cómo actúa el uranio empobrecido?
Estos proyectiles, de unos 3 cm. de largo y que contienen 300 gramos de
uranio empobrecido, son lanzados desde tanques M60, M1 y M1A1 o bien, más
usualmente, desde los aviones anticarro norteamericanos del tipo A-10.
También los mísiles Tomahawk van equipados con 3 Kgs. de uranio
empobrecido en su punta.
Cuando este tipo de proyectil estalla y se quema, el metal se pulveriza en
forma de dióxido de uranio. Estas partículas, cien veces más pequeñas que
un grano de arena, pueden ser inhaladas por los seres humanos o por
cualquier ser vivo, aparte de contaminar las plantas o el agua. Es decir,
que no es necesario ingerir directamente el uranio, sino que basta con que
nos comamos un tomate contaminado.
Pues bien, en función de la temperatura a la que se haya sometido el
metal, aparecen dos tipos de polvo, tal como afirma el doctor Rokke: el
primero es soluble en la sangre y en los humores corporales en los que
actúa como agente de envenenamiento; el segundo, calentado a temperaturas
más elevadas, adopta la propiedad de la cerámica y no se disuelve, sino
que permanece fijado en algún órgano del cuerpo y, desde allí, emite
radioactividad durante años y años.
Gina Mertens, miembro de una asociación de médicos alemanes contra la
guerra nuclear, enumera algunas de las patologías reconocidas, provocadas
por el polvo de uranio: afecciones renales, cánceres, leucemia, tumores
óseos, malformaciones en los embriones, etc.
¿Dónde y cuándo se ha utilizado el uranio empobrecido?
Que se sepa hasta ahora, al menos en tres conflictos:
1) En 1991, en la guerra del Golfo, desarrollada por las potencias
occidentales contra Irak, donde a lo largo de 110.000 ataques aéreos,
Estados Unidos lanzó 950.000 proyectiles con uranio empobrecido; es decir,
aún hoy permanecen en suelo iraquí unas 300 toneladas de uranio.
2) En 1995, la OTAN realizó masivos bombardeos contra la República serbia
de Bosnia. En este caso, la OTAN no ha facilitado ninguna información
sobre el número de ataques ni sobre la cantidad de munición, pero se
calcula que fueron arrojados unos 10.800 proyectiles. Hadzici, un suburbio
de Sarajevo, y otras localidades como Blazuj y Vogosce sufrieron en
septiembre de ese año una lluvia de granadas conteniendo uranio
empobrecido. (Circula por la red un amplio informa de Tika Jankovic,
ingeniero yugoslavo residente en California que, entre 1996 y 1998,
realizó una serie de investigaciones in situ sobre los efectos para la
salud de la población civil que sufrió dichos bombardeos).
3) En 1999, la OTAN, con la connivencia de los gobiernos de la Alianza
Atlántica, llevó a cabo la llamada "guerra humanitaria" de Kosovo. Aquí,
la OTAN lanzó 31.000 proyectiles con uranio empobrecido (es decir, unas 9
toneladas métricas de uranio), desde aviones anticarro A-10 Thunderbolt
(Rayo) y, en menor medida, desde aviones Harrier y carros de combate
Abrams.
Llegados a este punto, cabe preguntarse:
¿Existían informes previos que alertasen del peligro contaminante de este
tipo de munición?
Aquí se pone, una vez más, de manifiesto el cinismo y la sangrante
hipocresía de Estados Unidos y de la OTAN: el Pentágono conocía los
riesgos para la salud que entrañan estas municiones y no informó a nadie.
Dos de esas pruebas son: el llamado "Informe de Los Álamos", escrito por
el teniente coronel M. V. Ziehmn, y otro de la Agencia de Defensa Nuclear
estadounidense, ambos fechados en marzo de 1991, en los que ya se advertía
de esos riesgos.
El mismo Doug Rokke elaboró un vídeo, a petición del Pentágono, que, una
vez terminado, en 1995, fue archivado por el Departamento de Defensa de
los Estados Unidos. En este vídeo que nunca llegó a emitirse se instruía a
las tropas acerca de la protección respiratoria y los uniformes adecuados
a la hora de manejar este tipo de material.
Pero existen más informes: en 1990, el Grupo Internacional de Ciencias
Aplicadas, en un informe solicitado por las Fuerzas Armadas
norteamericanas, concluía que "el uranio empobrecido está vinculado al
desarrollo del cáncer cuando la exposición es interna (ingesta o
inhalación)". Otro informe más, éste de 1995, elaborado por el Instituto
de Política Ambiental de los Estados Unidos, dictaminaba que "si el uranio
empobrecido entra en el cuerpo, tiene la potencialidad de generar
importantes consecuencias médicas. Los riesgos asociados con el uranio
empobrecido son químicos y radiológicos".
¿Cuáles y cuántas son las víctimas?
Nos enfrentamos, una vez más, a los constantes intentos de ocultación de
datos, pero, no obstante, se puede asegurar que, en Irak, podría haber
afectado ya a 250.000 hombres, mujeres y niños, podría haber provocado un
aumento de entre 20.000 y 100.000 cánceres letales, así como un aumento
espectacular de malformaciones congénitas. (Es necesario recordar que, aún
hoy, el pueblo iraquí se halla sometido a embargo y ha de seguir pagando
los más de 320.000 millones de dólares destinados al pago de las
indemnizaciones -deuda de guerra- impuestas por la ONU, con lo cual apenas
dispone de ingresos para la compra de medicinas y alimentos para la
población).
Aparte de la población civil, el misterioso "síndrome del Golfo", que
incluye un amplio cuadro clínico en el que aparecen dolores de cabeza,
musculares y abdominales, así como vértigos y problemas respiratorios,
afecta aproximadamente a 100.000 de los 700.000 soldados (hombres y
mujeres, norteamericanos y británicos) que fueron desplazados al conflicto
y que participaron en la ofensiva terrestre. Entre ellos, además del
propio Rokke, se encuentran la norteamericana Carol Picou y el británico
Ray Bristow, veteranos de guerra que recientemente ofrecieron una rueda de
prensa en Madrid.
No existen datos oficiales a cerca de la población civil afectada en
Bosnia y Kosovo, aunque es de esperar que afloren con el paso del tiempo,
una vez que superen la censura informativa. En cuanto a los soldados
afectados por el "síndrome de los Balcanes", causante de la alarma social
que se vive en Europa occidental, se han producido (a pesar de tratarse de
un conflicto relativamente reciente), al menos 13 fallecimientos (6
soldados italianos, 5 belgas, 1 portugués y 1 español), aparte de un
numero indeterminado de afectados tanto en estos países como en Francia y
Holanda. Una vez finalizada la guerra, las tropas norteamericanas se
localizaron, curiosamente, en las zonas menos bombardeadas con uranio
empobrecido, dejando las más contaminadas para los soldados europeos.
Conclusiones:
Probablemente, todo esto sólo sea la punta del iceberg, si tenemos en
cuenta que:
· aparte del uranio empobrecido, estos proyectiles también contienen
berilio, metal igualmente tóxico, que produce una enfermedad pulmonar
llamada beriliosis, además de cáncer;
· en los bombardeos a Yugoslavia se utilizaron bombas de grafito para
destruir los complejos eléctricos yugoslavos y, posiblemente, plutonio,
tal como ha demostrado un reciente reportaje en la televisión alemana;
· en esta misma guerra, la OTAN bombardeó deliberadamente el complejo
químico de Pancevo, con lo que desató un diluvio de productos químicos
tóxicos, produciendo una catástrofe medioambiental en esta zona de
Yugoslavia.
Si, además, tenemos en cuenta que, como ocurrió con el "agente naranja" en
Vietnam, las fatales consecuencias pueden alcanzar varias generaciones
(aún hoy, 30 años después, nacen niños deformes en Vietnam), estamos, sin
lugar a dudas, ante un acto criminal de incalculables consecuencias.
Como dice el general retirado Alberto Piris, "las armas, cuanto más
evolucionadas y refinadas, es más probable que lleguen a producir efectos
secundarios a largo plazo de enorme gravedad". Ahora bien, esto se opone
frontalmente a la implacable lógica capitalista que rige el Nuevo Orden
Mundial, "a la tendencia comercial que consiste en crear su necesidad,
probarlas someramente y desplegarlas enseguida sobre el terreno, para así
capitalizar cuanto antes los beneficios de su fabricación".
Asuntos como el uso de armas con uranio empobrecido en los Balcanes,
vuelven a poner de manifiesto lo que tantas veces hemos denunciado desde
Izquierda Unida, la utilización abusiva que los Estados Unidos hacen de
organizaciones supranacionales como la OTAN. La OTAN se ha convertido en
un instrumento de experimentación (y de consumo) del armamento
estadounidense. Irak y Yugoslavia asumen involuntariamente los "daños
colaterales" en su papel de conejillos de Indias, al igual que los propios
soldados de la Alianza atlántica.
El uso "humanitario" de armamento nuclear está provocando muertes
continuadas así como el incremento desmedido de personas afectadas por su
uso.(Se da la paradoja de lanzar una guerra para "liberar" a los
albano-kosovares y, para ello, se contamina su tierra durante millones de
años).
La OTAN y, muy especialmente, los Estados Unidos son responsables del uso
de este tipo de armas y de sus consecuencias. Los pueblos de los países
miembros de la Alianza (entre los cuales se encuentra España) tienen
(tenemos) el derecho y la obligación de exigir esta responsabilidad a la
OTAN y a los gobernantes de los países miembros que aceptaron pasivamente
lo que desde el Pentágono se decidía.
Por otra parte, este tipo de armas, que deberían ser calificadas como
nucleares y no como convencionales, a pesar de que no exista fisión,
deberían dejar de ser fabricadas y utilizadas de inmediato.
Todo aquel que fomente o permita lo contrario, estará atentando contra los
derechos humanos más fundamentales y estará adquiriendo el carácter de
criminal de guerra, al poner en peligro conscientemente la vida de la
población civil, tanto la actual como la futura, por los siglos de los
siglos.
* La Insignia

Fuente: www.mundoarabe.org
 

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