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Biografía
Tensing Gyatso,
Decimocuarto Dalai Lama, es la máxima autoridad política y
espiritual del pueblo tibetano y jefe de la rama budista en esta
región.
Nació el 6 de junio de 1935 en el Tíbet. Hijo de campesinos, nada
hacía presagiar en él un destino especial, pero a los dos años fue
reconocido como la reencarnación del Lama Gedun Grubpa, su
predecesor, por los sacerdotes del monasterio de Lhasa que lo habían
estado buscado desde la muerte del decimotercer lama.
1940 Es nombrado Señor de la Merced y de la Penetrante
Visión y se traslada al monasterio de Lhasa para recibir una
formación especial basada en la meditación budista, el estudio de la
religión y la filosofía. 1950 Es proclamado Dios-Rey de
su patria y decimocuarto Dalai Lama el mismo año que China invade el
Tíbet. Desde ese momento asume el liderazgo político de su nación.
También es nombrado jefe de la secta budista de los "gorros
amarillos". 1951 Firma, bajo presiones, la anexión del
Tíbet a China. 1959 Se exilia a la India atravesando el
Himalaya después de un levantamiento popular, que fue aplastado por
el ejército chino. Cien mil tibetanos más siguieron su ejemplo. Se
instala en la ciudad india de Dharamsala, al pie del Himalaya desde
la que comienza a recorrer el mundo buscando apoyo internacional
para la liberación de su pueblo, víctima de la represión china.
Acusa al Gobierno Chino de ''genocidio cultural'', y del
incumplimiento del Acuerdo de 17 artículos firmado en 1951,
que aseguraba la plena autonomía local y el mantenimiento de las
condiciones sociales y políticas del Tíbet y denuncia la violencia
que sufren sus paisanos, muchos de ellos encarcelados, torturados y
ejecutados por defender la libertad.
1989 Se le concede el Premio
Nóbel de la Paz. A partir de
este momento se consolida el prestigio internacional del Dalai Lama,
que se ha entrevistado con numerosos Jefes de Estado, a pesar de las
presiones de Pekín que considera que con esas visitas se interfiere
en sus asuntos internos. Durante todos estos años el Dalai Lama
no ha perdido el apoyo de los tibetanos y solamente pide al Gobierno
chino, una "verdadera autonomía" (no independencia) para el Tíbet
que les permita preservar su "identidad cultural, lingüística y
religiosa". Aunque no busca la independencia de China, como así lo
ha afirmado en muchas ocasiones, el Gobierno de Pekín no confía en
sus intenciones y sigue negándose a negociar la autonomía local del
Tíbet. |