"No hay camino para la paz, la paz es el camino".(M.Gandhi)

 

Informes Especiales

       

 

 

 

 

 

 

 

COMPLICIDADES y OLVIDOS
 

Lo de República de Cromagnón no es algo que algún día tenía que suceder y por fin sucedió.
Es algo que viene sucediendo desde hace muchos años, sólo que las muertes eran en dosis homeopáticas comparadas con la magnitud de esta tragedia. Podemos recordar Puerta 12 en el Estadio de River Plate, la disco Kheivys, los muertos de Galerías Pacífico, los balcones que se caían en Belgrano, la persona que una navidad cayó en un pozo  mal tapado, las inundaciones y sus muertos, y tantos ejemplos más como para llenar las páginas de un libro argentino del horror.
Cada tanto una locura suplanta a otra, pero en sí las cosas no cambian nada, y lo que es
más temible: empeoran. Parecería que nadie toma nota de lo acontecido hasta que más tarde o más temprano la señora de la guadaña toca a su puerta. Es entonces cuando se clama por justicia y se levantan altares y se llora en cámara o ante un micrófono, hasta se promete lo incumplible a sabiendas del final. Total la culpa siempre es de otro, nunca hay complicidades.
En Puerta 12 nadie cerró las puertas a sabiendas de que algo estaba mal, en la disco nadie se percató que no había salida de emergencia, en Galerías Pacífico ningún arquitecto o comitente o sindicalista se dio cuenta que los obreros trabajaban sin protección adecuada, nadie, por supuesto controló los balcones en Belgrano y otros lugares, tampoco a nadie le importó tapar correctamente una boca de alta tensión, nadie puede prever que una ciudad establecida al costado del río más ancho del mundo se inunde, y mucho menos que las bocas para escurrir el agua no sólo están tapadas, sino que son insuficientes, como a nadie se le puede ocurrir que hay gente transitando esos días de tormenta y que es pasible de morir electrocutada. Podemos hablar de las plantas fabriles contaminantes, podemos hablar de los edificios sin las posibilidades de evacuación adecuadas, podemos hablar de los centros de salud inadecuados, de los choferes dormidos, del PCB cancerígeno, de los alimentos transgénicos, podemos hablar de todas y cada una de las actividades, pues todas están contaminadas con la corrupción de arriba y la complicidad de abajo. Obediencia debida.
Lo sucedido en Cromagnón sin duda es terrible, pero también es terrible la falta de una
autocrítica por parte de los familiares, de los políticos, de los bomberos, de los que
tenían que controlar, de los empleados y de los medios.
Vamos por parte: en una de las primeras escenas que pude ver por TV un padre solicitaba por la cabeza del Jefe de Gobierno de la ciudad por haber permitido que su hijo de 14 años entrara al recinto donde se realizó el recital donde fatalmente murió.
Pregunta: ¿ése padre no sabía que no está permitido el ingreso de menores a esos lugares?
Respuesta: sí lo sabía, pero no le importó hasta que le trajeron el hijo muerto.
Seguimos: si no se podía entrar con bengalas es porque estaban adentro y alguien las vendía.
Pregunta: ¿quién las compraba?
Respuesta: las víctimas alcoholizadas, drogadas o inconscientes, que ni siquiera pararon
de encenderlas ante el pedido tardío de quién se las vendía.
Seguimos: en el baño de damas funcionaba una guardería de niños, para las parejas jóvenes que no podían o no querían dejarlos con nadie.
Pregunta: ¿nadie se percató que eso es ilegal y peligroso? ¿quién pagaba por el servicio?
Respuesta: todos sabían que es ilegal y peligroso, como las drogas, el alcohol, las
bengalas, las mediasombra, etc. A la segunda pregunta no hace falta responderla, se responde por sí misma. Ni siquiera se les cruzó por la cabeza el tráfico de niños, por supuesto.
Hay un niño desaparecido que ahora busca su abuela desesperada, la que no pudo quedarse con él la noche de la tragedia. Luego vendrán las excusas.
Seguimos: el lugar tenía cerradas las puertas de emergencia, poseía material inflamable en
sus paredes y techo, carecía de matafuegos en cantidad y calidad, sus bocas de ventilación no funcionaban en totalidad, había exceso de personas en el lugar y faltaba señalización, así como un plan de contingencia y ambulancia en la puerta.
Preguntas: ¿Ningún empleado sabía que las puertas de emergencia estaban cerradas y que si sucedía algo él también estaba atrapado? ¿Nadie sabe que colarse es ilegal? ¿Y los guardias para qué están? ¿Si un señor fue convocado para pasar un presupuesto para adecuar el local y lo encontró lleno de irregularidades, porqué no lo denunció antes y no después? ¿Los inspectores municipales no sabían que en este lugar se estaban realizando recitales desde hace ya bastante tiempo y que por ende era muy factible el exceso de personas en el lugar?
Los encargados de inspeccionar la señalización, los matafuegos y los planes de contingencia, ¿dónde estaban? ¿Los inspectores de la ART no tienen que controlar los lugares de trabajo?
¿Los inspectores de la compañía de seguros contra incendio, nunca fueron a hacer su
evaluación para establecer la prima correspondiente?
Respuestas: Sí, los empleados sabían de las puertas clausuradas con alambre y candado, pues ellos mismos las cerraron. Obediencia debida.
Sí, todo el mundo sabe que colarse es ilegal. Aducen que es divertido,¿seguirán pensando lo mismo si se salvaron de morir?
Los guardias están para discriminar y para pegarle a la gente, no para protegerla y
controlar que nadie se haga el vivo y quiera entrar sin pagar. Por supuesto que ellos tampoco sabían nada del exceso de gente y de puertas clausuradas. Obediencia debida.
El señor experto que pasó el presupuesto para adecuar el local, habla ahora luego de casi 200 muertos pero no antes, pues para él son un negocio estas tragedias y por supuesto no hace lo que dice hacer: prevención. Tampoco tiene a nadie que lo escuche si quiere denunciar.
Los inspectores municipales saben del exceso de personas en todos y cada una de las discos y cobran por ello una coima de acuerdo a la vista gorda que deben hacer.
Los bomberos habían estado 48 Hs. antes por un caso similar en el sitio, con la suerte de
que no hubo víctimas. Ni se les ocurrió clausurar el lugar hasta que no estuviera en
condiciones de poder brindar recitales con cierta seguridad para las personas.
Los inspectores de la ART nunca van a los lugares que tienen que inspeccionar.
Los inspectores de las compañías de seguros contra incendio, tampoco.

Se pide que el Jefe de Gobierno renuncie y está bien, porque tuvo por lo menos 3 informes que le advertían de éstas irregularidades en la ciudad y no las tomó en cuenta. Pero lo cierto es que cambiar de figurita no cambia la forma de hacer las cosas. ¿O acaso alguien me garantiza que el que lo suplante va a hacer las cosas como se debe? ¿Acaso el otro candidato a Jefe de Gobierno no es una persona que preside un club de fútbol cuyo estadio también adolece de falta de seguridad, planes de emergencia, etc? Sin contar que es parte importante de una familia que se ha caracterizado por enriquecerse a costa de las prebendas recibidas por funcionarios corruptos del gobierno de turno, además de ser contrabandistas y estafadores.
Se pide que echen a los inspectores corruptos y está bien, pero ¿quién los corrompe y no los denuncia? Porque la corrupción tiene doble vía: el que recibe y el que paga, no nos hagamos los distraídos. Hay muchísima gente que tiene negocios fuera de lo que indica la ley y se creen "piolas" porque conocen a "alguien" que les permite seguir, por amistad ...o por plata. Hay quienes se creen "vivos" cuando un inspector les llama la atención y les labra un acta y ni bien éste sale del negocio, vuelven a la andadas. Tomo por caso algo que me tocó presenciar hace poco tiempo frente al complejo Village de Recoleta: unos inspectores confiscaron mesas y sillas de negocios que no estaban habilitados para tenerlas en la vereda. Ni bien se fueron los inspectores con su carga, colocaron nuevas sillas y mesas que pidieron a sus casas centrales.
Se pide la cabeza de la persona visible de una sociedad invisible dueña del local bailable
y de un hotel lindante, y está bien. Esta persona sabía como nadie todo lo que estaba pasando y lo que podía suceder. Esta persona es hijo dilecto de esta sociedad y alumno ejemplar de la misma, ya que desde hace más de 20 años está en este negocio de la muerte disfrazada de alegría.
Esta persona y sus socios vienen coimeando inspectores, bomberos, profesionales
y funcionarios desde hace más de 20 años. Esta persona sabe perfectamente qué es ilegal y qué no. Sabe que le pagan $1.- por cada niño que entra y no sale, sabe que le pagan $20.- ó $30.- por una bengala asesina. Sabe perfectamente que la posibilidad de una tragedia como la que ocurrió es mínima y que por lo tanto valía la pena correr el riesgo de clausurar unas puertas y de paso ahorrarse un par de personas para el control de las mismas "por si los colados y los vivos de siempre", fierita. Sabe que los medios no los van a denunciar si les regala entradas para el recital de turno. Es más: lo publicitan.
Sabe que sus contadores y sus abogados hicieron bien su trabajo y que por lo tanto no
va a pagar una moneda por todo el daño causado. Sabe que no encontrarán a sus socios.
Esta persona en definitiva sabe que a lo sumo en cinco (5) años está en libertad en un mundo que desconoce lo que es la palabra justicia, pues ésta también -y sobre todo- es corrupta.
Nosotros para ése entonces ya tendremos un vago recuerdo tapado por un sinnúmero de cosas parecidas o peores que para esa época habrán pasado. No nos olvidemos que tenemos el ejemplo de un presidente que sacrificó la vida de su hijo en aras de sus negocios, sin contar otros asesinatos.

Alejandro Alvarez Coronel -17/01/05

 

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