Una familia desplazada en
Mersheng, Darfur
DARFUR, 28 de junio de 2004 - Durante el
último año, 1,2 millón de personas - la
mitad de ellos niños y niñas- han sido expulsados violentamente de
sus hogares
en Darfur. Hasta febrero de este año, las organizaciones
humanitarias apenas
tuvieron acceso a la zona y el conflicto se ha convertido desde
entonces en lo
que las Naciones Unidas denominan "el peor desastre humanitario de
hoy en día".
Muchas familias relatan los ataques de la
milicia Janjaweed. "Mataron a mi padre
cuando atacaron nuestro poblado. Huimos a los campos pero nos
encontraron y
saquearon todo lo que teníamos y mataron a mi hermana de tres años",
dijo una
niña de 12 años en un campamento para personas desplazadas en el sur
de Darfur.
En un poblado del oeste de Darfur, una mujer describió otro ataque:
"Nos
atacaron de tres maneras diferentes. Utilizaron helicópteros y
aviones de
combate, luego hombres en vehículos todo terreno, y después hombres
en camellos y caballos. La milicia Janjaweed raptó a niñas de 14
años y más y las violaron.
Y cuando acabaron con ellas, las dejaron marchar". Entretanto, las
mujeres -que
tienen que aventurarse cada vez más lejos de los campamentos en
busca de leña- han denunciado que los ataques y violaciones
persisten todavía.
Además de los efectos psicológicos y los traumas que generan estos
ataques, la
supervivencia física es un problema para la gente de Darfur. Las
tasas de
desnutrición superan el 20%, los campamentos están abarrotados con
la llegada de nuevas personas y los recursos son cada vez más
limitados. El comienzo de la
temporada de lluvias ha dejado a mucha gente sin un refugio
adecuado. El riesgo
de un brote masivo de enfermedades es cada vez mayor, y salvar a
miles de
personas es en la actualidad una carrera contra el tiempo.
Para combatir esta situación, el UNICEF ha
distribuido agua potable a 350.000
personas (y tiene como objetivo proporcionar agua a otras 250.000
personas a
finales de agosto) y ha establecido 14 centros para niños y niñas
desnutridos en
las últimas ocho semanas.
"El Gobierno del Sudán debe liderar la asistencia", dijo la
Directora Ejecutiva
del UNICEF, Carol Bellamy, que visitó la semana pasada Darfur, "pero
la
comunidad internacional debe defender los derechos humanos básicos
de toda esta gente".
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