"No hay camino para la paz, la paz es el camino".(M.Gandhi)

 

Historias

     

 

 

 

 

 

 

 
Uganda: Los niños soldados en el centro de la creciente crisis humanitaria
 

Los niños soldados surgen como figuras centrales en medio de
la violencia mortal y de la creciente emergencia humanitaria
en Uganda, donde la rebelión armada amenaza con minar el
progreso económico.
 

La bulliciosa ciudad capital de Kampala, localizada al sur,
ejemplifica la trasformación de Uganda. Un país que ha
avanzado de una economía plagada por la decadencia hasta
colocarse en el camino de la prosperidad. Con un crecimiento
reactivado del PIB de más del 8% en los últimos tres años,
Uganda es visto por otras naciones africanas como una historia
convincente de esperanza. Sin embargo, la sublevación armada
en el norte y en el este de Uganda ha ocasionado uno de los
mayores desplazamientos de personas en África.


La rebelión de 18 años contra el gobierno encabezada por el
Ejército de Resistencia del Señor (LRA, por sus siglas en
inglés) ha obligado a más de 1.6 millones de ugandeses -la
mitad de ellos niños- a huir hacia campamentos miserables y
atestados para poder escapar de ataques y matanzas sin
sentido. El número de personas internamente desplazadas casi
se ha triplicado desde el 2002. Los ataques sobre objetivos
civiles vulnerables continúan y son efectuados por niños
soldados mucho más jóvenes que sus víctimas.

El aspecto más desconcertante de esta crisis humanitaria es el
hecho de que se trata de una guerra combatida por niños contra
niños - los menores constituyen casi el 90% de los soldados
del LRA. Algunos reclutas tienen tan solo ocho años de edad y
son enlistados por la fuerza durante los ataques a los
pueblos. Los niños son tratados con brutalidad y obligados a
cometer atrocidades contra sus compañeros plagiados e incluso
contra sus hermanos. Los que tratan de escapar son asesinados.
Para quienes viven en constante miedo, la violencia se
convierte en un modo de vida y el trauma psicológico es
incalculable. Por temor al secuestro, oleadas de niños, a
menudo en compañía de sus madres, abandonan sus hogares cada
noche y caminan durante horas, desde los pueblos vecinos para
alcanzar a la seguridad relativa que ofrecen las principales
ciudades, sólo para caminar de regreso a casa al despuntar el
alba. Aproximadamente 40,000 "viajeros nocturnos" duermen bajo
puentes, en escuelas, patios de hospitales o estacionamientos
de autobuses para evitar ser atrapados por el LRA.

Desde el comienzo de la rebelión en la década de 1980,
alrededor de 30,000 niños han sido plagiados para trabajar
como niños soldados y como cargadores, o para servir como
"esposas" de los rebeldes y parir a sus hijos. Esta cifra se
ha incrementado con 10,000 niños plagiados tan sólo en los 18
últimos meses.


A pesar de la gravedad de la situación humanitaria, se ha
recibido menos del 10% de los $130 millones solicitados por la
comunidad humanitaria para el 2004. En algunas áreas, la tasa
de desnutrición registrada entre los niños alcanza hasta el
30%. El miedo a los ataques de los rebeldes afectó gravemente
la temporada de siembra para el 2004, lo cual amenaza con
agravar la ya severa escasez de alimentos en los próximos
meses. Los servicios médicos casi no funcionan al irse
agotando sus reservas y sus trabajadores huyen para salvarse
de los ataques del LRA.

Incluso con los progresos significativos en el proceso de paz
que tienen lugar en el país vecino Sudán, la paz en Uganda es
endeble ante estos hechos. La "historia de éxito" que
representa Uganda en las mentes de los responsables de
formular las políticas económicas del mundo, contrasta
ásperamente con la tragedia de conflicto en el norte y el este
que no muestra señales de disminución.

 

Página realizada por Eldama: informes@eldama.com.ar