Las mujeres como pacificadoras:
de víctimas a reconstructoras de la sociedad
La situación de las mujeres en la guerra a
menudo atrae la
atención de los medios, sin embargo, suele pasar desapercibido
el papel vital que juegan en las negociaciones de paz y en la
reconstrucción de las sociedades.
Durante la reciente conmemoración del
décimo aniversario del
Genocidio de Rwanda resaltó nuevamente uno de los múltiples
aspectos conflictivos de aquel suceso, el profundo trauma
sufrido por las mujeres de Rwanda, quienes sobrevivieron a las
masacres luego de haber pasado por humillaciones
indescriptibles, violencia y abuso sexual. Sin embargo, hoy,
mientras Rwanda avanza gradualmente hacia la democracia, está
surgiendo una historia menos conocida: el papel vital que esas
víctimas han realizado en los esfuerzos por construir una
nueva sociedad.
En septiembre de 2003, durante las elecciones parlamentarias
en Rwanda, las mujeres lograron el 49% de los escaños en la
legislatura- el porcentaje más grande de mujeres
parlamentarias en el mundo, más alto incluso que en Suiza,
donde las mujeres ocupan el 45% de los escaños y muy por
encima del promedio mundial de 15%. En mayo de 2003, los
rwandeses ratificaron una nueva constitución que asigna a las
mujeres un 30% de los puestos de toma de decisiones, una
medida inspirada por la Convención sobre la Eliminación de
todas las Formas de Discriminación contra la Mujer, elaborada
por Naciones Unidas. Sin embargo, los resultados de las
elecciones fueron más allá de la cuota prescrita, un logro por
el cual las mujeres ruandesas cabildearon arduamente. Las
mujeres están desempeñando un papel aún más activo en el
proceso de reconstrucción que atraviesa el país. Con un cuadro
de mujeres parlamentarias asumiendo responsabilidades de
liderazgo, este encomiable desarrollo deberá ser acompañado
por medidas sostenibles para promover la democracia genuina en
todos los niveles. Noeleen Heyzer, jefa del Fondo de
Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM)
acogió con agrado este movimiento, e insistió en que es
"crítico que las mujeres estén presentes en la mesa de paz y
en el quehacer político de la posguerra".
Si bien muy a menudo los reportajes sobre mujeres en
situaciones de conflicto las muestran como víctimas
impotentes, la realidad, a menudo minimizada, es que en las
situaciones posteriores a un conflicto, las mujeres están al
frente a la hora de las negociaciones y de la construcción de
la paz. Existen muchas historias sobre mujeres de todos los
estratos sociales que aún esperan ser relatadas. Mujeres que
han dado un giro radical a su existencia, de llevar vidas
relativamente apolíticas a convertirse en líderes de la
reforma de sus sociedades. Entre el año 2000 y el año 2002, se
llevaron a cabo elecciones en 23 países en el África
subsahariana, en las que se incrementó el número de mujeres 14
parlamentos. En la mayoría de los casos, se han logrado
aumentos importantes a través del establecimiento de cuotas.
Incrementar la proporción de escaños asignados a las mujeres
no es una solución afirma UNIFEM, pero puede "nivelar el campo
de juego sobre el cual las mujeres luchan por la igualdad".
En el punto más álgido de la crisis de Liberia, las mujeres de
la región del Río Mano (Liberia, Guinea y Sierra Leona) se
unieron para formar la Red de Paz de Mujeres del Río Mano
(MARWOPNET, por sus siglas en inglés). La voz de MARWOPNET se
ha vuelta tan poderosa que la Red fue invitada a las pláticas
de paz sobre Liberia, patrocinadas por los Estados Africanos
del Oeste(ECOWAS), que se realizaron en Akosombo, Ghana.
Posteriormente, MARWOPNET fue invitada a ser una de los
firmantes del acuerdo de paz. Ahora, tras su regreso a
Liberia, muchas de sus integrantes contenderán para ocupar
cargos políticos.
Las mujeres como abanderadas de la paz están haciendo la
diferencia en situaciones difíciles en cada región del mundo.
Las mujeres voluntarias israelíes observan a diario las
acciones del ejército Israelí en los puestos de control en
Cisjordania. En Nepal, las mujeres que fueron víctimas de la
violencia están buscando representación en las pláticas de paz
que se realizan actualmente entre el gobierno y los rebeldes
maoístas, mientras que las mujeres chipriotas, de ambos lados
de la división política, continúan trabajando por la
reunificación de la isla. Las Caravanas de Paz de Mujeres se
aventuran al interior de Colombia, en los sitios más
peligrosos del conflicto, para protestar en contra de la
guerra civil y negociar con las guerrillas., Las mujeres en la
política están trayendo la paz, arrojándose con gran valor y
determinación a los procesos de paz en muchos países en
conflicto. Su trabajo a menudo pasa desapercibido y no recibe
reconocimiento alguno. |