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El primer día del
invierno del 2004 en Argentina, me encontró caminando temprano por los
arbolados senderos de Campo de Mayo, un territorio de 4000 hectáreas
dedicado a las tropas del Ejército Argentino. Cualquiera diría que
allí se entrena todo el mundo para la guerra, pero para sorpresa de
algunos, también tienen un centro modelo de entrenamiento para la
paz, conocido como CAECOPAZ (Centro Argentino de Entrenamiento
Conjunto para Operaciones de Paz), donde desde el ingreso, todo es
distinto. Un monumento a los caídos en Operaciones de Paz (OP) nos
da la bienvenida, a la vera del sendero de ingreso al portón de
entrada del centro de entrenamiento, en un paisaje bucólico,
matizado por el canto de los pájaros y el devenir de algún
helicóptero de entrenamiento, que prontamente desaparece para
devolver la paz al lugar.
Una vez allí fuimos
cordialmente recibidos por su director, el Coronel Fermepin, quién
mate cocido de por medio, me introdujo en el mundo de estos soldados
voluntarios especialmente elegidos para defender la paz en cualquier
parte del planeta bajo el auspicio de los Cascos Azules de Naciones
Unidas.
Para comenzar hicimos un
poco de historia, donde el Coronel Fermepin me comentó que la
Argentina tiene una extensa experiencia de participaciones en
operaciones multinacionales que comienzan en el año 1958, marcando
un camino de altruismo e idealismo en el camino hacia la paz y la
seguridad mundial.
A través de los años y
hasta la fecha, han participado en distintas OP algo más de 21000
personas, -todos voluntarios- siendo los últimos 12 años los de
mayor actividad, teniendo el Ejército una preponderancia manifiesta
sobre el resto de las fuerzas, como es comprensible por sus
características, debido a que la mayoría de las OP se realizan sobre
tierra, siendo el resto de las fuerzas un complemento ideal para el
éxito de cada misión.
Este incremento dado en
los últimos años, dejó en evidencia la necesidad de alcanzar la
excelencia en el entrenamiento de dichas fuerzas, así como la
formación de una ética del pacekeeper a desarrollar en
las Operaciones de Paz. Es por ésto que desde el año 1992 se comenzó
a trabajar sobre la idea de construir lo que a partir del 26 de
junio de 1995 se transformó en la realidad del CAECOPAZ, con el
objeto de brindar capacitación al personal argentino-militar o
civil-que fuese designado a una OP.
La misión del centro
consiste en promover actividades académicas y de doctrinas afines,
capacitar para cargos y funciones en Operaciones de Paz y dar apoyo
a los contingentes. Entre sus funciones está la de apoyar en el
despliegue y posterior postrepliegue a los contingentes, asistir y
asesorar al Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas y dar apoyo
a otras organizaciones comprometidas y relacionadas con las
Operaciones de Paz; también es su tarea constituirse y participar en
foros de discusión internacional y planificar y desarrollar
recursos.
Durante la entrevista se
desprende que el CAECOPAZ está conformado por diferentes Direcciones
a saber: un Consejo Académico, una Secretaría, una Dirección de
Operaciones y varias Divisiones como los son: la División de
Entrenamiento, la Educativa y de Doctrina, la de Apoyo y la más
importante, la División de Evaluación que se constituye al decir del
director del centro en el “abogado del diablo” con el fin de lograr
los más altos estándares de capacitación por un lado, y de observar
qué se puede incorporar al próximo curso a fin de mejorar aún más
dicha capacitación.
El Coronel Fermepin, me
comenta que "si bien sólo un buen soldado puede convertirse en
pacekeeper, no todo buen soldado califica como pacekeeper
profesional: No es cuestión de mandar tropas disfrazadas bajo Cascos
Azules”. "Se le debe impartir un entrenamiento específico y complejo
a las unidades asignadas o por asignar a una OP, pues las aptitudes
de combate tradicionales no son suficientes en absoluto. El
entrenamiento debe ser complementado con lo que se llama “aptitudes
ONU” a los efectos de la interoperabilidad en una fuerza
multinacional".
Con el transcurrir del
tiempo, el CAECOPAZ se convirtió no solamente en un Centro de
Entrenamiento Táctico de apoyo logístico-administrativo para
operaciones de pre y post despliegue, sino que también es un Centro
Estratégico Académico de nivel internacional, el que en el
transcurrir de este año tiene previsto (y a esta altura muchos ya
realizados), 27 cursos de capacitación, entre los que figuran:
periodistas en zonas hostiles, instructor y subinstructor en TONU,
jornadas de Cascos Blancos, gerenciamiento en programas de desminado
humanitario, derechos humanos en Operaciones de Paz, observador
militar y otros de diverso interés. A estos cursos concurren
personas de diferentes partes del mundo, gracias a convenios
previamente suscriptos con otros países y entidades. También es de
destacar que los instructores de los mismos, no solamente reciben
capacitación constante tanto a nivel local como internacional, en
foros, simposios y seminarios, sino que además brindan capacitación
en otros centros del exterior como pueden ser los de USA, Canadá,
Alemania y Chile.
En el transcurso de este
año tienen prevista la participación en estos cursos de unas 2200
personas aproximadamente, teniendo en cuenta la reposición de
personal para la misión recientemente aprobada en Haití, incluyendo
también a personas que vienen del exterior a capacitarse,-que ya
suman 560 desde los inicios del centro- que al decir del Coronel
Fermepin “les brindamos todas las comodidades de un centro de
estudio de éstas características, con infraestructura propia, como
lo son el alojamiento para 350 cursantes, un edificio académico con
sala de conferencias, aulas informatizadas, un laboratorio de
idiomas y de radio comunicaciones, salas de video y una biblioteca
bilingüe muy bien equipada”. “También tenemos a nuestra entera
disposición un campo de tiro, un batallón de aviación del Ejército,
unidades de la Fuerza Aérea Argentina, un circuito de práctica de
manejo y un Hospital Militar, además de contar con un helipuerto y
una base simulada de la ONU, donde se llevan adelante los ejercicios
en el terreno”.
“Tenemos también un
equipo de instructores con experiencia en OP que están en
condiciones de asesorar, asistir y entrenar tanto a individuos como
a contingentes ya sea en castellano como en inglés, además de
brindar asesoramiento de entrenamiento a nuevos países
contribuyentes de tropas, como fue el caso de Paraguay ante la
salida de sus primeros Observadores Militares en misión a la
República de Congo”.
“En el marco del proyecto
“Challenges of Peace Operations: into the 21st Century”,
que surgió en Suecia, formamos parte del Reporte Final como autores
primarios del capítulo sobre “Educación y Capacitación en OP”, que
fue presentado al Secretario General de la ONU en abril de 2002”.
También es interesante recalcar que el CAECOPAZ forma parte del
Comité Ejecutivo del IAPTC (Internacional Association of Peace
Training Centres), del que fue presidente durante el año 2003 su
director.
A la pregunta de las
relaciones que mantienen con otras instituciones académicas del
país, el director del centro nos respondió que tienen diversos
convenios con distintas universidades tanto privadas como del
estado, dándome el ejemplo de la UBA, la Universidad Nacional de La
Plata, del Museo Social Argentino, la Universidad Católica, la de
San Andrés, del Salvador y los Institutos de formación de las
Fuerzas Armadas.
Mientras recorríamos el
predio en compañía de los Teniente Coronel Bertoia y Baleirón,
ingresamos a un área donde instructores de otras nacionalidades
desempeñan sus tareas en el marco de intercambio de conocimientos y
experiencias, siendo allí donde me enteré que en dicho lugar están
representados en forma permanente 5 países y que otros 4 lo hacen en
cursos específicos. Los países representados en forma permanente
son: Bolivia, Brasil, USA, Francia y Gran Bretaña-recalcando que 3
de ellos pertenecen a países con presencia en el Consejo de
Seguridad de la ONU- con quienes tuve la oportunidad de departir
durante un rato y que me expresaron su satisfacción por la
experiencia que en el caso de cada instructor tiene una duración de
2 años, teniendo el privilegio de charlar con una instructora
francesa que estaba a término de su función y por lo tanto a punto
de regresar a su país y con un instructor de Brasil con apenas unos
meses aquí. En total el CAECOPAZ cuenta con 119 personas de las
diferentes fuerzas y de países amigos para llevar adelante sus
objetivos, lo cual es sin duda un pequeño número para una tarea por
demás ardua.
Ya sobre el final de la
entrevista que se extendió por varias horas, el Coronel Fermepin nos
brindó unas últimas consideraciones:
“Cada uno de los que
estamos abocados a esa experiencia única de capacitar para
pacekeeping, ha adquirido un profundo sentido de pertenencia. Por
eso nos hemos fijado como objetivo institucional el fortalecer los
vínculos entre los Centros de Capacitación para la Paz, reconociendo
la existencia de hecho y no formal, de un sistema educativo
transorganizacional, al intercambiar instructores, compartir
material y proyectos basados en un corpus de conocimiento en
pacekeeping, llevar a cabo ejercicios en el terreno, como una forma
de promover estándares en la capacitación y en los criterios de
evaluación, comprometerse en la búsqueda de soluciones que afectan a
la totalidad, reconociendo en el Departamento de OP de ONU y su
Servicio de Capacitación y Evaluación, el liderazgo funcional.
Sabemos que el entrenamiento para Operaciones de Paz conlleva una
sinergia contínua en términos de cooperación, la cooperación
requiere transparencia, la transparencia genera confianza y al
confianza contribuye a la estabilidad, finalmente dicha estabilidad
fomenta la seguridad regional, dándole al entrenamiento para
operaciones multinacionales de paz un doble propósito”.
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