En Darfur surge una nueva generación
de niños y niñas "supervivientes"
Jartum/Ginebra/Nueva York, 2 de julio de
2004 - El UNICEF asegura que un número considerable de niños y niñas
desplazados en Darfur han sido víctimas directas de la violencia o
han sido testigos de actos violentos.
En entrevistas realizadas en los campamentos para civiles
desplazados en el
Sudán, así como en campamentos de refugiados en Chad, trabajadores
de las
Naciones Unidas y las ONG dijeron que un gran número de niños y
niñas contaron
cómo huyeron después de presenciar el asesinato y la violación de
padres,
madres, hermanos, hermanas y vecinos.
El Director de Operaciones de Emergencia
del UNICEF, Dan Toole, que regresó hace muy poco de Darfur y los
campamentos de refugiados de Chad, dijo que aunque resulta difícil
recopilar datos sistemáticos, hay suficientes pruebas
incidentales que revelan las enormes repercusiones de estos sucesos
en las vidas de los niños.
"Hablé con un gran número de niños y niñas que simplemente te dicen
lo que han
visto", dijo Toole. "En su presencia se ha disparado contra niños
pequeños, se
ha matado a tiros a padres y madres en los campos, se ha violado a
madres, se
han quemado casas, se han producido matanzas de animales y ellos han
tenido que huir sin nada para salvar la vida. Y entre todas las
personas que huyeron hay por lo menos medio millón de niños y niñas,
lo que revela la escala del desastre para la infancia".
Uno de los testimonios más
impresionantes son los dibujos realizados por los
niños en los centros de apoyo que el UNICEF ha establecido en
Darfur. A los
niños y niñas se les anima a que dibujen y cuenten sus experiencias
para aliviar
la impresión de lo que han visto.
En un dibujo típico realizado por una niña de 11 años que huyó de su
pueblo, los
cadáveres aparecen sangrando en el suelo bajo un sol rojo, mientras
un hombre
aparece montado en un camello con una escopeta. La niña señala los
cuerpos
mientras va mencionando los nombres de sus familiares.
El UNICEF dijo que los centros de apoyo,
así como el restablecimiento de la
escolarización básica, son dos pilares importantes en el esfuerzo
por restaurar
una apariencia de estabilidad entre los niños y niñas desenraizados
por la
guerra. El UNICEF ha construido docenas de centros de apoyo y aulas
en las
últimas semanas. A ellas acuden 32.000 niños y niñas, y se espera
ampliar el
programa a unos 60.000 en septiembre.
"Nos enfrentamos a unos efectos físicos a gran escala en las vidas
de los niños
y niñas", dijo Toole. "Pero es importante constatar que esta
expulsión está
creando una memoria común para aquellos que sobreviven a la
mutilación, la
inseguridad, a pérdidas terribles y al poder de la violencia".
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