El increíble viaje de Alhaji
A los diez años Alhaji Baba Sawaneh fue secuestrado y obligado a
luchar
como niño soldado con las fuerzas rebeldes de Sierra Leona. Con
doce, fue
rescatado, desmovilizado y desarmado. A los catorce años, se
convirtió en
el primer niño en pronunciar un discurso ante el Consejo de
Seguridad de
las Naciones Unidas.
Ahora intenta llevar una vida normal. Gracias a la ayuda de las
Naciones
Unidas y el programa nacional de Desarme, Desmovilización y
Reinserción
(DDR) en Sierra Leona, va por el buen camino.
"Hice cosas horribles en los montes y también vi las cosas horribles
que
les hacían a los niños y a los adultos", dice Alhaji. "Apartar un
arma de
mi era un paso vital."
La historia de Alhaji comenzó durante las vacaciones de Navidad de
1997.
Durante una visita a casa de su tío en el norte del país, en la
parte
occidental de África, Alhaji y su familia se enteraron de que los
rebeldes
estaban cerca, así que huyeron a los montes para esconderse. Pero en
una
salida para ir a buscar agua para cocinar, Alhaji fue capturado,
golpeado
y después secuestrado por los rebeldes para que luchara por ellos
como
soldado. Tenía diez años.
Los rebeldes le obligaron a caminar más de 160 km. en 10 días con el
estómago vacío. Una vez en la base, le entrenaron para que
aprendiera a
disparar rifles AK-47. Desde entonces, se le consideró un soldado.
Los niños son buenos soldados porque son obedientes, no cuestionan
las
órdenes y son más fáciles de manipular que los soldados adultos,
según
Graa Machel, experto de las Naciones Unidas y autor de un informe
sobre
los niños en conflictos armados . A menudo, ni siquiera hay que
pagarles.
Como Alhaji era tan delgado, comenta, a veces hacía las tareas
domésticas
de la esposa de su comandante o iba en incursiones a buscar comida.
Pero
otras veces, le obligaban a luchar en las guerras especialmente
brutales
de Sierra Leona, donde los rebeldes amputaban brazos o piernas a los
civiles como una forma de intimidar a la gente. Alhaji no estaba
exento de
estas actividades: "Durante los ataques matábamos gente, quemábamos
casas,
destruíamos propiedades y cortábamos miembros".
Casi dos años después de su secuestro, la Misión de Mantenimiento de
la
Paz de las Naciones Unidas en Sierra Leona (UNAMSIL) negoció la
liberación de los niños soldado en la unidad de Alhaji como parte
del
programa DDR. El desarme y desmovilización de todos los soldados
(adultos
y niños) comenzó en noviembre de 1999 y fue un paso vital para traer
la
paz a un país destrozado por la guerra. El Fondo de las Naciones
Unidas
para la Infancia (UNICEF) se aseguró de que las necesidades
especiales
de los niños soldado fuesen atendidas durante el proceso de
desmovilización: lo más importante de todo, separarles de los
combatientes
adultos y llevarles a un ambiente seguro y neutral.
Como parte del proceso de rehabilitación, los niños soldado
desmovilizados
pasan unas seis semanas en centros dirigidos por ONG como Caritas,
Comité
Internacional de Rescate y Save the Children , donde reciben
atención médica y psicológica, así como educación básica. Se les
devuelve a sus hogares y si no se encuentra a las familias, como en
el caso de Alhaji, se van a vivir con una familia adoptiva.
"El programa me ayudó a sentirme normal otra vez", dice Alhaji. "Me
ayudó
a desarrollar modos de insertarme otra vez en la sociedad".
Pero el sufrimiento de un niño soldado no termina en el momento en
que son
liberados del conflicto. De vuelta en el colegio, sus compañeros no
le
aceptaron fácilmente. "Me miraban de manera diferente, como si fuese
una
persona malvada", dijo en Naciones Unidas. "Quizá tenían buenas
razones
para ello. Después de todo, solíamos hacerles cosas muy horribles, y
también a sus familias y comunidades".
El rechazo de los compañeros de clase, de las familias o incluso de
comunidades enteras es un fenómeno común. Según Olara Otunnu,
Representante Especial del Secretario General para la Infancia
y los
Conflictos Armados, uno de los mayores retos es mentalizar a la
sociedad
de sus necesidades. "No importa lo que hiciese un niño, lo
fundamental es
que ese niño ha sido una víctima y debería vérseles como víctimas
que
necesitan apoyo y ayuda", dice el Sr. Otunnu.
"Sufrimos igual que ellos, porque nuestros comandantes nos obligaron
a
hacer lo que hicimos", dice Alhaji, sin ningún rencor. "Me recuerdan
mi
pasado con facilidad cuando cometo errores. "No traigas tu vida
rebelde
aquí", me dicen".
En noviembre de 2001, Alhaji, que prácticamente no conocía las
Naciones
Unidas cuatro años antes, viajó a Nueva York para contar su historia
y
convertirse en el primer niño en pronunciar un discurso ante el
Consejo de
Seguridad de las Naciones Unidas.
"La presencia de Alhaji Sawaneh es un recordatorio no sólo del
sufrimiento
por el que pasan los niños en los conflictos armados, sino también
de la
contribución que pueden hacer participando en la ejecución de sus
propios
derechos",dijo al Consejo Carol Bellamy, Directora Ejecutiva de
UNICEF.
Aunque la guerra y los prejuicios interrumpieron casi cuatro años de
la
infancia de Alhaji, todavía tiene los mismos sueños y esperanzas que
cualquier chico de su edad. Cree que la paz llegará a su país.
Quiere
volver a la escuela. Es un apasionado del fútbol. Y algún día espera
fundar su propia ONG para ayudar a alimentar a los pobres y animar a
los
niños de su país a ir a la escuela.
"Las Naciones Unidas están ahí para ayudar a conseguir la paz en
cualquier
país que esté afectado por la guerra. El trabajo que han hecho en
Sierra
Leona es increíble. Ahora el programa DDR está funcionando y la
guerra
está llegando a su fin".
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